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SUSANA Y MIRTHA LE PUSIERON BRILLO A LA FIESTA NACIONAL DEL SOL

Sólo se escuchaba la canción La Estrella de Los Andes, cuando de repente irrumpieron sobre el escenario del autódromo, de la nada, cada una de la mano de un hombre en esmoquin, Susana Giménez y Mirtha Legrand. El lugar se vino abajo. Y empezó la fiesta, con un diálogo improvisado a medias entre las dos divas máximas de la Argentina, que no paraban de decir lo mucho que se aman y lo mucho que les gusta San Juan. Y tanto se fueron envalentonando con el público sanjuanino que les devolvía gentilezas, que Susana, madrina de la Fiesta Nacional del Sol, dijo: "No existe en el mundo otro escenario como este. ¡En serio!". Y Mirtha no se quedó nada atrás, al elogiar la fiesta sanjuanina y decir que a la Fiesta de la Vendimia, celebración mendocina de la que ella misma es madrina, había que "marcarle el punto".
Así comenzó el despliegue nocturno de las dos megaestrellas, en una reunión que hizo historia, reconocido por ellas mismas. Susana, en un vestido muy ceñido de lamé tornasolado, que dejaba ver cómo la diva está totalmente en línea; Mirtha, en un elegantísimo vestido rojo suelto con una pashmina al tono. La madrina recibió un ramo de flores de manos de Karina Rabollini y su esposo, el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Y la invitada especial de la fiesta recibió el suyo de parte de Rosa Palacio de Gioja, la primera dama de San Juan. Y mientras las dos estrellas eran aplaudidas por todos, Susana volteó apenas para descubrir que entre los hombres de frac que estaban a su lado se encontraba el conductor Marley, con su sonrisa eterna. "¡Y Marley! -dijo entonces al micrófono-, ¡se olvidan siempre de Marley!", dándole así pie al rubio para que dijera unas palabras y recordara sus épocas estudiante en San Juan, hace dos décadas.
Antes de la presentación de las candidatas y de depositar sus votos en la urna, las divas dejaron el escenario. Pero no sin que antes Mirtha recogiera el guante de un canto que estaba naciendo en las plateas, y se pusiera a entonar "Ay San Juan, ay San Juan, ay San Juan, mi tierra querida... por ti doy mi vida".
La postal histórica (y casi inverosímil) de ambas divas juntas en la provincia se había iniciado por la siesta, con la llegada de ambas en el avión de la Gobernación de San Juan. "Es la primera vez que estamos juntas después de los Martín Fierro", afirmó la Chiqui ni bien aterrizaron. Ambas descendieron como reinas. ¿Quién bajó primero? Su. De riguroso negro, gafas, notablemente delgada y cabellera casi albina. La secundó la Chiqui, totalmente engamada de salmón y con cartera Louis Vuitton.

El gobernador José Luis Gioja ofició de anfitrión y las recibió con efusiva bienvenida. Su lo retribuyó con besos, abrazos y hasta estuvo sujeta de su mano casi todo el tiempo. Mirtha, más protocolar. Obvio que también las esperó una populosa tribu de prensa nacional (sobre todo, la gráfica del corazón) que registró el momento con incesantes clicks y consiguió sus primeras palabras. "Estamos muy felices de visitar San Juan", contestaron a dúo y con delicioso buen humor. Eso sí, Su no quiso hablar de David Popiloff (su flamante romance) y evitó el bombardeo sobre ese tema.
Luego de todo el agite primario, ambas fueron trasladadas rápidamente (por la demora que había tenido el vuelo pese a lo previsto) hacia la sala de conferencias del lujoso Hotel Del Bono Park, donde habitaron las suites Senior del cuarto piso. Allí, tuvieron el contacto oficial con los medios y charlaron de todo hasta pasadas las 15. El televisivo binomio estelar, luego de construir una siesta de preguntas y respuestas (y saciar las inquietudes con exquisita predisposición), agradeció la presencia de todos y se fueron a almorzar.

Su respetó su dieta estricta: pollo grillé y verduras y lo acompañó con vino tinto sanjuanino (pero del mejor, claro). Mirtha, con más licencias, medallón de lomo con sala Syrah y un delicioso Malbec (también regional y carísimo). No hubo tiempo para el postre. Había que descansar un rato porque quedaba algo pendiente y fundamental: tenían que prepararse para la Fiesta Nacional del Sol y seguir contagiando la misma gloria y simpatía que las transformó en divas y que plasmaron desde su arribo.

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